No todo aporte es dinero. Un espacio prestado, unas horas de tu oficio, equipos, contactos o una mano el día de una actividad valen tanto como un cheque. Cuéntanos con qué puedes y te contactamos.
Lo que se recauda ahora va al proceso de constitución y registro — notaría, tasas, publicación y habilitación. Es el motor que arranca nuestros programas.
Todo aporte queda documentado a favor de quien lo hizo.
Todos los recursos se manejan en cuentas a nombre de la fundación, nunca en cuentas personales.
La fundación puede rechazar cualquier aporte condicionado que comprometa su independencia, su reputación, la legalidad o su misión.
Aportar no otorga cargos, no decide programas y no compra influencia.
Anunciamos públicamente a cada persona y a cada negocio que aporte, reconocidos por su compromiso social. Si prefieres que tu aporte sea anónimo, dínoslo y así queda.